Hoy, cuando hablamos de alto Alto Costo en oftalmología no es solo una cuestión de precios de mercado; es un problema de gestión clínica.

Desde Auditores Oftalmológicos, sostenemos que la eficiencia no se logra simplemente recortando prestaciones, sino elevando el estándar de calidad a través del control.
¿Dónde debemos poner el foco para evitar la fuga de recursos?
- Calidad a través de Criterios Claros: El primer paso para la eficiencia es la pertinencia médica. Establecer protocolos de autorización con criterios clínicos sólidos no es una barrera burocrática, sino una garantía de calidad para el paciente. Cuando la indicación es correcta y el seguimiento es riguroso, la inversión en salud rinde sus frutos.
- Gestión del Vial (Fraccionamiento): La logística de aprovechamiento del fármaco bajo normas de bioseguridad sigue siendo una asignatura pendiente en muchas instituciones, generando un desperdicio evitable del 50% al 70% del insumo.
- Falta de Criterios de Suspensión: Tan importante como saber cuándo indicar, es saber cuándo detener un tratamiento. Vemos esquemas que se cronifican “en piloto automático” sin OCTs de control que justifiquen la reinyección, o en ojos donde ya no hay ganancia visual posible.
Nuestra Visión
La auditoría que proponemos no puede limitarse a autorizar o rechazar una práctica o una prestación. Debe involucrarse en la curva de tratamiento, en la autorización de inicio, en el seguimiento e incluso en la suspensión del mismo.
Validar la pertinencia médica, exigir la respaldatoria necesaria y consensuar protocolos con los prestadores es la única vía para hacer sostenible el sistema.
No se trata de recortar prestaciones, se trata de invertir en visión y no en inercia terapéutica.